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05/02/2010
Dra. Niède Guidon
O Encontro internacional de Líderes em Arqueologia, organizado pela Universidade Veracruzana e realizado no Museu de Antroplogia de Xalapa no México, homenageou pesquisadores que têm liderado trabalhos em arqueologia, como a Dra. Galina Ershova da Rússia, o Dr. Eric Taladoire da França, os Doutores Eduardo Matos Moctezuma e Pedro Jiménez Lara, ambos do México e a Dra. Anne-Marie Pessis que foi homenageada por seus trabalhos realizados junto à Fundação Museu do Homem Americano, Fundação Seridó, e Universidade Federal de Pernambuco.
A Dra. Pessis tem pesquisado há quase três décadas, principalmente, os grafismos rupestres das regiões da Serra da Capivara, do Seridó e da Serra das Confusões. Nos últimos anos seus esforços têm sido no sentido de trabalhar interdisciplinarmente, criando e operacionalizando na Universidade Federal de Pernambuco um avançado laboratório de arqueometria, que tem aplicado novíssimas tecnologias, tanto para documentações e datações arqueológicas, quanto para a análise dos elementos químicos e das técnicas de elaboração dos grafismos rupestres.
A homenagem à Dra. Pessis foi formalizada no evento que contou com palestras, apresentações de trabalhos, visitas à museus e sítios arqueológicos além de apresentações artísticas.
O tema central do encontro foi uma importante descoberta arqueológica feita pelo professor Dr. Pedro Jimenez, anfitrião do evento, a Dama de Tlacojalpan, reconstituição de uma mulher que
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viveu por volta de 1.500 anos a.C. na região de Papaluapa e foi enterrada com grande quantidade de adornos.
A partir do achado, um pequeno museu foi criado e vários eventos e festivais de resgate cultural e valorização da identidade da população local têm ocorrido no pequeno vilarejo às margens do Rio Papaluapa, integrando pesquisa arqueológica com a valorização das comunidades atuais e com a economia.
DISCURSO DE LA DRA. ANNE-MARIE PESSIS
Deseo expresar a través de la Dra. Gisele Daltrini que en esta ceremonia me representa, mi agradecimiento por la distinción que me ha sido concedida por la Universidad de Veracruz. Deseo también en esta circunstancia, hacer extensivo este homenaje a dos arqueólogas pioneras de la arqueología del nordeste de Brasil. Son ellas Niéde Guidon y Gabriela Martin que en el devenir de las últimas décadas abrieron espacios para la investigación, para el diálogo y la reflexión conjuntas. Si esta concesión es el reconocimiento de una labor realizada me siento en la necesidad de presentar, brevemente, la trayectoria que guió mi trabajo durante más de dos décadas.
“Si quieres ser universal escribe sobre tu aldea”, afirmaba León Tolstoi. Es en esa línea que percibí que trabajar intensamente sobre un área geográficamente reducida y poco conocida, podría suministrar mejores y mayores resultados que seguir las grandes corrientes del conocimiento en regiones ampliamente conocidas. Desde el principio observé que, en las discusiones sobre las diferentes corrientes explicativas del poblamiento humano en las Américas, se daba gran énfasis al período glaciar y al desafío humano que significaba atravesar las tierras heladas para avanzar en el continente americano. De cierta manera, la dispersión de los grupos humanos en las áreas inundadas al sur de la línea ecuatorial, era un tema secundario.
En el interior del nordeste de Brasil, en la región mas conocida como el semiárido o los “sertões”, que hoy se encuentra en proceso de desertificación, hubo, en épocas pleistocénicas, grandes florestas húmedas, ríos caudalosos, lagos y lagunas y una fauna diversa y abundante, a pesar de lo cual, en los años setenta del siglo pasado, autores norteamericanos todavía afirmaban que se trataba de un área probablemente nunca habitada antes del período holocénico avanzado.
La arqueología regional fue desde el comienzo la perspectiva de trabajo escogida basada en tres aspectos inseparables: etológico, cultural y ambiental. Partimos del principio de que los humanos por ser una especie de primates, en los albores del desarrollo de la tecnología material, debían ser analizados como parte del conjunto de las especies que compartían un ambiente único. Trabajamos sobre el origen de la cultura en tanto que estrategia de supervivencia, en tanto que productora de instrumentos materiales, destinados a paliar las carencias del primate humano: sin su habitat arborícola, sin celeridad en la fuga y sin garras en la caza. Después del desarrollo de la tecnología material es cuando aparecen los vestigios materiales de las actividades humanas extra biológicas, que son, también, estrategias de poder, estrategias ideológicas y de supervivencia de ciertos grupos humanos dominantes sobre los otros. Esas características culturales de la especie humana lo diferencian de otras especies, a pesar de que no lo excluyen de su grupo biológico de origen. Con el tiempo, será el acervo de la cultura material y inmaterial que distanciará los primates humanos del resto de las otras especies animales. La brecha doctrinaria llevará a postular a priori lo que marcará el pensamiento y el método científico en el estudio de las otras especies. La cultura material producida por otras especies animales y atribuidas a un mecanismo procedente del instinto, retardará el conocimiento de la etología tecnológica como tema de investigación y no profundizará los procesos de producción y la diversidad, como la del nido de los pájaros, los diques de los castores o la colmena de las abejas. El lenguaje también nos diferencia, a pesar de que otros lenguajes existan también en otras especies de mamíferos y aves. La valorización del hombre en su medio desde épocas prehistóricas nos llevó a buscar apoyo en una base de sustentación científica y desde los inicios a privilegiar la interacción de la especie humana con las demás especies animales.
En este contexto, el conocimiento del paleoambiente era primordial para la comprensión de la relación ambiental hombre/medio. La reconstrucción climática fue imprescindible para entender a qué tipo de presiones estaba sometido el hombre en su habitat.
En prehistoria se trabaja con vestigios y cuanto más remotos son los períodos estudiados menor es su número. La fiabilidad de esos vestigios en la reconstrucción de la vida humana, siempre nos preocupó. Articular la investigación arqueológica con las contribuciones de otras ciencias propedéuticas, que ayuden en esta difícil tarea fue una meta a ser alcanzada. Ir mas allá de los vestigios observables, con una base científica integrando resultados de análisis que permiten sustentar hipótesis precisas, fue uno de los objetivos procurados junto a disciplinas metrológicas. Procuramos proteger la investigación del subjetivismo conjetural que tanto subyuga a los investigadores en las etapas conclusivas. Las ciencias exactas y las ciencias de la Tierra fueron nuestro punto de partida para alcanzar resultados científicos en la investigación en ciencias humanas.
Buscando esos objetivos fueron criados centros interdisciplinarios de investigación y enseñanza. Inicialmente se evitaron los grandes centros urbanos buscando desarrollar áreas deprimidas y olvidadas, no sólo de las ciencias, sino también de las necesidades esenciales para la vida humana. Así fue creada la “Fundação Museu do Homem Americano” por los investigadores de la Misión Arqueológica franco brasileña, con sede en la ciudad de San Raimundo Nonato, Estado del Piauí, una de las regiones mas pobres del Brasil. Hoy la Fundación es una referencia mundial en la preservación de los acervos de pinturas y grabados rupestres del Parque Nacional Serra da Capivara, Patrimonio de la Humanidad (UNESCO).
La actividad académica fue también una meta por la necesidad de formar nuevos cuadros. Era necesaria la formación de una masa crítica local, continuadora del trabajo iniciado por el pequeño grupo de investigadores llegados de otros países desde los años 70 del siglo pasado. Cuatro cursos de Licenciatura en Arqueología implantados en universidades públicas federales y un programa de postgrado, con Maestría y Doctorado en la Universidad Federal de Pernambuco, de la que soy docente, es el panorama actual en los comienzos del siglo XXI en la región Nordeste de Brasil.
El estudio de las pinturas y grabados rupestres prehistóricos, considerados como vestigios arqueológicos singulares, fue el tema de mis investigaciones. Sus características como forma de comunicación gráfica, milenariamente anterior al aparecimiento de la cultura escrita, fue lo que más me interesó profesionalmente. El magnífico acervo rupestre del Parque Nacional Serra da Capivara, posiblemente único por la cantidad y variedad de los registros pintados fue sin duda el poderoso incentivo para realizar mi trabajo en Brasil.
Considerando los registros rupestres como códigos de comunicación, pertenecientes a grupos humanos extintos y cuya clave está perdida para siempre, se optó por tentar identificar perfiles gráficos a través de conjuntos de patrones de significantes gráficos. Las técnicas metrológicas, aplicadas a las manchas gráficas geo-referenciales abrieron nuevas posibilidades analíticas cuantificables junto con nuevos procedimientos de registro documental.
La Universidad de Veracruz y la Universidad Federal de Pernambuco, a través de la mediación del Dr. Pedro Jiménez firmaron un convenio de cooperación científica que permitirá una acción prometedora para la enseñanza y la investigación interdisciplinarias.
Muchas gracias. |